Misioneros En Nuestros Propios Codigos Postales

Traducido por Martha Rovira

Artículo publicado el 13 de septiembre del 2013 

(Obispo Paul Leeland) – Hace unas semanas, mi esposa Janet y yo tuvimos una conversación cautivante con uno de nuestros Misioneros Metodistas Unidos. Luego, incrementalmente fui  desarrollado un interés por el movimiento y el trabajo misionero, desde una perspectiva global. Nos intrigaba la vida de las personas que se introducían en nuestro mundo para evangelizar y ofrecer otros ministerios puntuales, que llevarían a otras personas a Jesucristo. Por supuesto que este es el enfoque tradicional que se tiene sobre los misioneros, -son personas que cruzan culturas para hacer discípulos en todas las naciones, llevando a cabo así la Gran Comisión. Nuestro interés fue aún mayor cuando nos compartieron sobre la gran cantidad de misioneros coreanos y africanos que se encuentran ahora en todo el mundo, aún en los Estados Unidos.

La iglesia tiene una gran gratitud hacia los que vienen a otra cultura, aprenden el idioma de esa cultura, se adaptan y respetan los valores de la nueva cultura y desarrollan profundas relaciones de respeto, para presentarle a Jesucristo a estos nuevos amigos.

Nuestro yerno compartió su experiencia con el ministerio en el campus universitario, durante sus años de estudio, cuando lo motivaron a que consiguiera un trabajo a tiempo parcial. Este trabajo le serviría para introducirse en un círculo de gente a la que él frecuentaría a menudo y constantemente. Muchas de estas personas no tendrían una relación con una iglesia y no se considerarían cristianos. Sin embargo, a nuestro yerno le insistieron que fuera amistoso, que cultivara un amigo nuevo, y que trajera al nuevo amigo al estudio bíblico, a un equipo de trabajo de misión, a un servicio de adoración, o a un grupo de oración. El mantra en la Universidad era: “Sé un amigo, haz un amigo, trae un amigo a Cristo”. No era esto algo que se hacía para manipular, sino que hacía las veces de guía para iniciar y presentar a los nuevos discípulos a Jesús, quienes a su vez mostrarían un interés creciente en lo que dice la Biblia, en quién es Jesús y en cómo es la vida de uno cuando se siguen las enseñanzas de Jesús.

Para algunos, cuando entran en un nuevo entorno laboral y conocen nuevas personas, esto significa que se encuentran en otra cultura –quizá en una cultura donde nadie ha asistido a ninguna iglesia. Es desafiante escuchar el nuevo idioma de esta cultura nueva, y reconocer los valores de esta nueva cultura. A medida que se desarrollan nuevas relaciones de confianza y respeto, a estos nuevos amigos, se les invita a encontrar un punto de contacto, un común denominador con nuestra propia comunidad cristiana, lo cual permitirá que se desarrolle un interés saludable por Jesucristo.

No necesitamos viajar a África, Corea o a América del Sur, para encontrar nuevos discípulos.  No necesitamos  más que ir más allá de nuestro propio código postal. Cambiar nuestros patrones de conducta, la hora en que salimos a caminar, el lugar donde comemos, o las oportunidades de servir a nuestra comunidad a través de esfuerzos con voluntarios nos permitirá conocer nuevas personas. A medida que vamos aprendiendo sobre sus intereses, lo que ellos valoran, sus necesidades, desarrollamos relaciones genuinas de confianza, donde se vuelve natural y fácil invitarlos a un estudio bíblico con nosotros, a un servicio de adoración, a integrar equipos de trabajo misionero o grupos de pacto. Nos convertimos en misioneros en nuestro propio código postal.

El mes entrante, octubre 11 y 12, en la Iglesia Metodista de Woodlawn, en Panama City (la ciudad de Panamá), van a querer participar de la Conferencia de evangelismo que se ofrece, titulada “Seed Cast”, donde el Rev. Jim Cowart, pastor fundador de la IGlesia Metodista Unida Harvest, en Macon, Georgia, va a venir a compartir pasos e ideas prácticas sobre cómo incrementar los discípulos de Jesucristo. El comenzó una congregación que en la actualidad tiene un promedio en el servicio de adoración de más de 2.000 personas por semana. Inscríbase en este evento hoy, haga clic aquí, su inversión le va a redituar porque es un enfoque práctico de invitar a otros a seguir a Cristo.

Y más importante aún es que cuando vuelva a casa luego de este evento, usted visitará las zonas en su código postal y pondrá en práctica el mantra de: “Sea un amigo, haga un amigo y traiga un amigo a Cristo”. ¡Transfórmese en un Misionero en su propio código postal!